jueves, diciembre 21, 2006

Guión de Misa para el 25 de Diciembre

Celebrando

la Vida

en el

Nuevo Milenio

Guiones para la celebración de la Cena del Señor

Ciclo "C"

Miguel Ángel Osimani

EDICIONES BETANIA

 

 

 

LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

 

 

 

PREPARACIÓN: 

Antes de la salida del celebrante y de los ministros hacia el exterior del templo

 

Queridos hermanos, hemos venido peregrinando a lo largo de estas semanas de Adviento, en la espera del nacimiento del Salvador, y nuestra espera ha llegado a su fin: nuestro Salvador ha nacido y la fiesta de la Navidad nos llena de alegría, porque "con la encarnación del Verbo, el Creador ha sellado con los hombres un pacto de alianza eterna."

Pero es preciso que, todos y cada uno de nosotros, encontremos el sentido profundo de esta fiesta en nuestras vidas. Que la palabra de Dios que escucharemos y la Eucaristía que celebraremos, nos ayuden a acoger la venida del Señor en lo profundo de nuestro corazón.

 

AMBIENTACIÓN: 

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

 

La Navidad no es un simple hecho histórico, sino algo que se prolonga hasta el final de la historia, signo de nuestro misterioso renacer a la vida divina; y este nacimiento nos hace hombres nuevos, que debemos sentir, pensar, amar y obrar de manera nueva. Debemos vivir el amor y el perdón; la caridad y la solidaridad; la concordia y la unión, signos de que Cristo realmente, en este día, renace en nosotros.

LECTURAS DE LA MISA DE LA NOCHE

 

1ª. LECTURA:  (Is 9,  1-6)     (Ver texto)

 

El Profeta eleva un canto de esperanza a su pueblo: con la llegada del

Mesías llega la luz que ha de disipar definitivamente las tinieblas de sus vidas. Y ese canto se hace actual para cada uno de nosotros.

 

SALMO RESP.:    (95, 1-3. 11-13)       (Ver texto)

                    R.   Hoy nos ha nacido un Salvador,

                          el Mesías, el Señor.          

2ª. LECTURA:      (Tt 2, 11-14)       (Ver texto)

 

El apóstol Pablo nos manifiesta que la gracia de la venida de Jesús, ha de hacer de nosotros hombres nuevos en la espera de su segunda venida gloriosa.

 

EVANGELIO:   (Lc 2, 1-14)       (Ver texto)

 

Escuchemos ahora con atención, en el santo Evangelio, el relato del que nace nuestra verdadera vida: Dios se ha hecho uno de nosotros para que nosotros pudiéramos ser hijos de Dios. Aclamémoslo con nuestro gozoso Aleluya.

 

LECTURAS DE LA MISA DEL DÍA

 

1ª. LECTURA:  (Is 52, 7-10)    (Ver texto)

 

Escuchemos el grito de júbilo del Profeta porque Dios viene a visitar a su pueblo; porque el Señor viene a visitar a nuestro pueblo.

 

SALMO RESP.:    (97, 1-6)       (Ver texto)

 

                   R.

    Los confines de la tierra han contemplado

                           el triunfo de nuestro Dios

 

2ª. LECTURA:      (Hb 1, 1-6)       (Ver texto)

 

Desde tiempos muy antiguos, Dios preparaba su obra salvadora, el momento que hoy celebramos: la venida de su Hijo, para darnos a conocer, muy de cerca, quién es Dios.

 

EVANGELIO:   (Jn 1, 1-18)       (Ver texto)

 

San Juan nos hablará de la Luz, de la Vida, de la Gloria y de la Gracia que han entrado en este mundo. Porque el Hijo de Dios ha venido a vivir en medio de nosotros. Cantemos jubilosamente el Aleluya.

 

COMÚN A AMBAS MISAS

ORACIÓN DE LOS FIELES:

 

CELEBRANTE:

 

Queridos hermanos, en este día en que se manifestó la bondad y del amor de Dios hacia todos los hombres, poniendo nuestra confianza, no en nuestros méritos, sino en su misericordia, oremos humildemente a nuestro Padre del Cielo.

 

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"

POR CRISTO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

v Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los pobres, te pedimos por la Iglesia y el Santo Padre, para que esta Navidad fortalezca ese anuncio gozoso y todos los hombres escuchemos en él a tu Hijo, oremos...

 

v Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra, te pedimos por nuestro Obispo, haz que bajo su guía segura podamos construir una Iglesia diocesana verdaderamente comprometida con el anuncio del Evangelio de vida, oremos...

 

v Padre lleno de amor, que enviaste a Jesús para hacernos verdaderos hijos tuyos, haz que todos los que habitamos esta tierra, nos reconozcamos como verdaderos hermanos entre nosotros, y así podamos construir una patria en la que reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, oremos...

 

v Padre rico en misericordia, que enviaste a tu Hijo a traer la verdadera alegría, haz que esta Navidad, la visita de la Virgen Madre, acompañe y enriquezca a los que están solos, a los que sufren, a los que están necesitados de pan y de amor, oremos...

 

v Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo para que fuera la luz del mundo, haz que todos los cristianos lo dejemos nacer en nuestros corazones, y a través de nuestras vidas, Él irradie luz, amor, concordia, unión, y sobre todo, paz y perdón, oremos...

 

CELEBRANTE:

 

Escucha, Padre Santo, nuestras plegarias y concede a cuantos celebran con alegría el nacimiento de tu Hijo Jesús, engendrado de la Virgen María, vivir libres de todo mal, hacer siempre el bien y enriquecerse con tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

 

Vamos a presentar ahora, sobre la mesa del altar, el pan y el vino que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor, y que deben ser un verdadero signo del ofrecimiento de nuestras propias vidas, para que en ellas, y a partir de este día, nazca realmente el Salvador.

DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Por Cristo hemos conocido a Dios, es decir, la Verdad, la Vida, el Amor; pero Cristo sigue iluminando e impulsando nuestro camino hacia la Luz, hacia la Fiesta. Por eso hoy, solemnemente, demos gracias al Padre.

COMUNIÓN:

 

Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado: es el Príncipe de la Paz, que ahora se nos ofrece sacramentado para que también nosotros recibamos la luz que nos conduce hacia la Gloria de Dios.

DESPEDIDA:

Al terminar esta celebración llevemos a nuestros hogares el anuncio de alegría y de paz; pero que esta alegría no nos haga olvidar jamás que la paz se construye en la justicia, en el respeto a los derechos de nuestros hermanos, en la oración profunda y muy especialmente, en la solidaridad con los que sufren.

 

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