jueves, mayo 11, 2006

Capítulo 2: El sufrimiento y la muerte

Capítulo 2: El sufrimiento y la muerte
Diversos temas relacionados con la Vida
Autor: Pa´ que te salves
¿De qué hablaremos hoy?Hoy hablaremos acerca del sufrimiento y de la muerte. Comprenderemos cómo le podemos dar sentido a nuestro dolor y sufrimiento. Valoraremos nuestra fe católica como la única que puede explicarlos plenamente.¿Qué le pasa al mundo?A muchas personas les asusta hablar del sufrimiento y la muerte, porque piensan que si hablan del asunto les puede suceder a ellos aquello que están platicando. Cuando se comienza a hablar del tema suelen decir “toquen madera” o “ya no hablemos de cosas tristes”. Esta tendencia de la gente a evitar oír hablar sobre el sufrimiento o la muerte, es la que provoca una falta de conciencia y preparación para aceptar estas realidades cuando se experimentan en la propia vida. La Iglesia nos enseña...A todos nos gustaría que en esta vida no tuviéramos que sufrir ni morir, pero no nos debemos engañar. El dolor, el sufrimiento, el fracaso, la desgracia y la muerte son situaciones propias de la vida humana. Son parte de nuestra vida. Es inútil, por tanto, tratar de evitarlas o eliminarlas.Debemos reconocer que en cada uno de nosotros está latente la posibilidad de sufrir o morir. No se trata, desde luego, de ver todo con una actitud pesimista o masoquista. Lo importante es que captemos, de manera simple y sencilla, que estas realidades se encuentran en nosotros y que, tarde o temprano, las experimentaremos en nuestras vidas. Cuando tomamos conciencia de que el sufrimiento y la muerte son realidades de la vida, adquirimos una fuerza y seguridad especiales que nos hacen enfrentarnos a ellas con mucha serenidad y tranquilidad, sabiendo que podemos superarlas y llegar a aceptarlas. Esto no significa que se va a eliminar el dolor que nos provocan, más bien que podremos dominar y controlar mejor la aflicción que nos invade cuando sufrimos o vemos sufrir a quienes amamos.Hay quienes sufren físicamente y hay quienes sufren moralmente. Si observamos a las personas que nos rodean, veremos que hay gentes que no tienen qué comer, otras que son tratadas injustamente, otras que padecen una enfermedad incurable, a otras se les ha muerto un ser querido y así podríamos seguir nuestra lista. Son muchos los sufrimientos que pasan los seres humanos todos los días. La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves en la vida humana. En la enfermedad el hombre experimenta su impotencia, su límites, y su finitud. Toda enfermedad puede hacernos entrever la muerte (CEC 1500). La enfermedad puede conducirnos a la angustia al repliegue sobre nosotros mismos, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Pero también puede hacer a la persona más madura ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse para lo que sí lo es (CEC 1501). El sufrimiento y el dolor pueden ayudarnos a crecer como personas, a superarnos y madurar. Si preguntamos a las personas de nuestro alrededor cuáles han sido las experiencias que les han hecho ver la vida con más realismo y serenidad, veremos que han sido situaciones de problemas o dificultad en su mayoría.Las personas que han sufrido más suelen ser personas maduras, realistas y centradas. El sufrimiento provoca una madurez en las personas y en su forma de ver la vida. Para alcanzar la madurez humana tenemos que aprender a aceptarnos a nosotros mismos con todo lo que somos y lo que nos rodea: lo bueno y lo malo, lo agradable y lo doloroso, lo cómodo y lo molesto, etc. Con una actitud optimista y positiva ante la vida, el sufrimiento puede convertirse en el motor de nuestra superación y madurez personal. Si tomamos una actitud de desesperación y pesimismo, el sufrimiento puede llegar a hundirnos.En el Nuevo Testamento, el Evangelio de Marcos dice "La mujer que padecía flujo de sangre, ya desde hacia 12 años, que había sufrido mucho con muchos médicos, y que había gastado todos sus bienes sin provecho alguno antes bien yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto pues decía: ´si logro tocar aunque sea sólo sus vestidos me salvaré´. Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal" (Mc 5,25). Ésta es la realidad también que debemos vivir los cristianos. La enfermedad nos debe hacer buscar y volver a Cristo. Buscar encontrar a Cristo y tocarle, a experimentar la vida, que es Él mismo. Para que la enfermedad sea realmente instrumento de bien para nuestra salvación, para que nos salvemos, necesitamos esta dimensión sobrenatural. Con mucha frecuencia la enfermedad nos empuja a la búsqueda de Dios, a un retorno a Él y esto sucede precisamente por experimentar en nosotros nuestra debilidad, nuestra pequeñez, nuestra pobreza como seres humanos; que nos lleva a darnos cuenta de nuestra necesidad de Dios, de nuestra impotencia, de los límites de nuestro ser. Por lo tanto, necesitando a Dios volvemos hacia Él. La enfermedad debe ayudarnos a acercarnos a Dios. Así que, cuando nosotros encontramos a una persona que está enferma debemos ayudarle a reconocer en su vida lo que Dios ha hecho, y lo que Dios puede ir realizando en ellos. Incluso, ¿por qué no? la esperada recuperación de la salud, pues los milagros sí existen. Vivir su enfermedad de un modo elegante ofreciendo sus incertidumbres, sus dificultades y sus dolores aún cuando peligre su vida.Cuida Tu FeMuchas personas te dirán que lo peor que te puede pasar en esta vida es enfermarte o morirte, pero nosotros podemos darnos cuenta que no es así. Lo peor que nos puede pasar es que pequemos. Pues perder la posibilidad de ir al cielo, sería tragedia eterna. Como hemos visto: esta vida es la oportunidad para llegar al cielo y el pecado precisamente nos aleja de Dios y del cielo. La enfermedad obviamente nos cuesta mucho, sí, pero no tanto como perder nuestro destino eterno. Cristo, cuando hizo las curaciones hizo referencia al perdón del pecado, por ejemplo con el paralítico, "Cristo le dijo: ´tus pecados están perdonados´" y luego le curo de su enfermedad, haciendo ver que lo peor del mal en el mundo es el pecado. La enfermedad es algo difícil, sí, pero que se acaba, ya sea con la salud o con la muerte. El pecado es algo terrible que debemos desarraigar de nuestra vida. Muchos de nosotros también pensamos que al que es bueno no debería pasarle nada malo. Jesucristo, la inocencia misma, el más justo y santo que haya vivido en esta tierra, sufrió por nosotros. Su sufrimiento fue salvación nuestra. Las enfermedades nos pueden llevar a la salvación.Ese es el secreto que tiene nuestra religión: Cristo con su sufrimiento inocente, nos enseñó que el dolor, ofrecido por la salvación de las almas tiene un sentido y un valor maravilloso. De ahí viene la palabra “sacrificio”, del verbo sacrum-facere, que significa “hacer sagrado”. El sufrimiento sin ofrecerlo es solamente dolor, en cambio, ofreciéndolo tiene un valor de salvación. Convertir el sufrimiento en sacrificio para alcanzar nuestra salvación y la de los demás. Unir nuestro sufrimiento al de Cristo para que tenga un valor infinito. Hacernos partícipes de los sufrimientos de Cristo para la salvación del mundo. La muerteCualquier sufrimiento, por muy agudo y grave que sea, tiene esperanza de tener solución o de poder desaparecer tarde o temprano. Ante la muerte, no hay ninguna solución posible. Puede llegar en cualquier momento a nuestras vidas o a la de nuestros seres queridos. Las personas al experimentar la muerte de algún ser querido o al pensar en la propia muerte, no permanecen indiferentes. Existen varias formas de enfrentarla: -La podemos enfrentar con desesperación y angustia. Esta es una primera reacción, pero no es conveniente ni saludable que nos encerremos en esta actitud negativa. Debemos hacer un esfuerzo por superar esa reacción. La vida no se detiene y necesitamos cumplir con nuestras responsabilidades porque hay personas que nos necesitan. Los muertos pueden ya haber alcanzado la vida eterna, los vivos necesitamos ganarnos esa vida eterna, donde veremos a Dios.Otra forma de enfrentar la muerte es con una actitud de inconsciencia. Tomamos esta actitud cuando no queremos hablar del asunto ni pensar en él. Nos volvemos irresponsables porque “no le tenemos miedo a la muerte” porque nunca hemos pensado en ella y entonces podemos caer en muchos vicios (alcohol, drogas, mal uso del sexo, etc.) Esta actitud nos lleva a desperdiciar el tiempo de nuestra vida y a cometer imprudencias. Se nos olvida que hemos sido creados por Dios y que a Él debemos llegar el día de nuestra muerte. -La muerte debe dar un sentido a nuestras vidas porque nos hace tomar conciencia que tenemos una sola vida aquí en la tierra y que hay que aprovecharla para poder alcanzar la vida eterna. Debemos vivir cada día como si fuera el último de nuestra vida para vivirla más positivamente y realizarla con más plenitud. En la Biblia debes leer...Cristo nos dice “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 15). Por medio de la muerte nosotros llegamos a la vida. No podemos estar en el cielo si no dejamos la vida terrena. Por lo tanto, es un paso necesario para llegar al cielo. En el capítulo 11 de San Juan tenemos el momento. Cuando Cristo resucita a Lázaro, dice “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque muera vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás” (Jn 11, 25). Luego cuando llegaron a la tumba, Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían: “mirad como lo quería” (Jn 11, 35). La muerte a todos nos puede causar tristeza. Pero no nos dede abatir. ¡Cristo es la respuesta a la vida y a la muerte! La aceptación de la voluntad de Dios es lo que nos falta, como Cristo en el jardín de Getsemaní (Lc 22, 39 ss).Cuida tu feAlgunas personas te dirán que el sufrimiento es un castigo de Dios por nuestros pecados. Los discípulos de Jesús, al curar al ciego de nacimiento, le preguntaron quién había pecado, si el ciego de nacimiento o sus padres, Jesús les respondió: “Ni él pecó ni pecaron sus padres, es para que se manifiesten en Él las obras de Dios´"(Jn 9,2). Aquí tenemos una realidad de la vida humana incluso desde los tiempos antes de Jesús: el concepto de la enfermedad como un castigo de Dios. Por eso los apóstoles pensaron que este señor, aunque nació ciego, de alguna forma habría pecado. ¿Cómo es posible que un bebé, que un niño, todavía no nacido, pueda pecar? Y si no puede pecar, ¿cómo es que tuvo la ceguera (como castigo de Dios)? Jesús deja claro que no es por haber pecado que hay enfermedades, sino para que se manifiesten las obras de Dios en las personas. La enfermedad y la muerte son unas grandes oportunidades para unirnos a la misión salvadora de Cristo quien asumió el sufrimiento, volviéndolo instrumento de amor, de redención, de testimonio del amor del Padre.Algo que no debes olvidarEl sufrimiento y la muerte son realidades inevitables en la vida de todo hombre.• Al no aceptar el sufrimiento y la muerte caemos en la desesperación y angustia que sólo agravan nuestro dolor.• Tener una actitud positiva ante el sufrimiento y la muerte nos ayuda a superarnos y a alcanzar nuestra madurez como personas.• La muerte da sentido a nuestras vidas porque nos recuerda que sólo tenemos una vida en la tierra la que debemos aprovechar para alcanzar la vida eterna, con Dios.• Convirtamos el sufrimiento en sacrificio para alcanzar nuestra salvación y la de los demás. Unamos nuestro dolor al de Cristo.A ponerle ritmoLlevar a cabo una representación en la que se divida al grupo en dos equipos. Los dos equipos representarán a una familia a la que se les acaba de morir su mamá. El primer equipo adoptará una actitud negativa ante este hecho; el segundo equipo adoptará una actitud positiva ante este hecho. Hagan juntos una lista de palabras, o frases de aliento; cosas que le pueden hacer más leve estos momentos de dificultad para un enfermo. Palabras de aliento y de esperanza.Comentar las ideas que se dicen mucho hoy en día: “la vida solo es una y la debes aprovechar al máximo sin tener límites”; “haz todo lo que quieras hacer porque mañana quizá ya no despiertes”.Poner el ejemplo de las personas inválidas que han sabido dar sentido a su sufrimiento físico.Hacer una reflexión personal acerca del sufrimiento y la muerte en mi vida. Si alguien quiere lo puede comentar en el grupo. Si hoy fuese el último día de tu vida, ¿qué harías por la humanidad?. Apuntar todas las ideas que surjan en el grupo para luego todos juntos ver cómo realizar estas ideas.Ponle sabor a tu vidaEsta semana me dedicaré a encontrar todo lo positivo de mi vida, de mí mismo y de las personas que me rodean.Ir a un hospital esta semana para hablar con los enfermos, darles esperanzas y decirles parabas que les puedan alentar y que tengan con-fianza en Dios. Incluso rezar con cada enfermo.Buscar a alguien que recientemente haya perdido a un ser querido y darle palabras de aliento.OraciónJesucristo, dueño de la vida y de la enfermedad, mira benigno a nosotros y a todos los que sufren. Renueva en nosotros la fe. Que sepamos con tu gracia y tu fuerza, ofrecer con elegancia y dignidad estas dolencias, y agradarte a ti y a tu Padre que viven y reinan con el Espíritu de vida y amor, por los siglos. Amén.

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"La Paz De Cristo en el Reino de Cristo"
Acción Católica Mexicana Diócesis de Querétaro
http://acm.cjb.net ohttp://mx.geocities.com/acm_qromx/
correo: acm_qromx@hotmail.com
Jose Luis Aboytes

1 comentario:

Anónimo dijo...

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